Este entretenimiento poético de Reyes lo lleva a extrapolar juguetonamente los personajes, las peripecias y los sucesos homéricos relocalizados en su Atenas cuernavaquense, y como mesteroso ejemplo citaré los dos últimos tercetos de otro soneto en el que nuestro Homero pone en labios de Briseida llorosa, en un fantasmagórico diálogo con Patroclo, una posible fórmula de solución a su conflicto, para ella, claro, la más conveniente.

Inspiración, respiración, ejercicio muscular.

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