Archivo de la categoría: Cátedras

Everness. Por Jorge Luis Borges

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.

Dios, que salva el metal, salva la escoria

Y cifra en Su profética memoria
Las lunas que serán y las que han sido.

Ya todo está. Los miles de reflejos
Que entre los dos crepúsculos del día

Tu rostro, fue dejando en los espejos
Y los que irá dejando todavía.
Y todo es una parte del diverso
Cristal de esa memoria, el universo;
No atienen fin sus arduos corredores
Y las puertas se cierran a tu paso;
Sólo del otro lado del ocaso

Verás los Arquetipos y Esplendores.

 

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Viento sagrado. Por Enrique González Martínez

A Alfonso Reyes

Sobre el ancia marchita,
sobre la indiferencia que dormita,
hay un sagrado viento que se agita;

un milagroso viento,
de fuertes alas y de firme acento,
que a cada corazón infunde aliento.

Viene del mar lejano,
y en su bronco rugir hay un arcano
que flota en medio del silencio humano.

Viene de profecía,
que a las tinieblas del vivir envía
la evangélica luz de un nuevo día;

viento que en su carrera,
sopla sobre el amor, y hace una hoguera;
que enciende en caridad la vida entera;

viento que es una aurora,
en la noche del mal, y da la hora
de la consolación para el que llora . . .

Los ímpetus dormidos
despiertan al pasar, y en los oídos
hay una voz que turba los sentidos.

Irá desde el profundo
abismo hasta la altura, y su fecundo
soplo de redención llenará el mundo.

Producirá el espanto
en el pecho rebelde, y en el santo,
un himno de piedad será su canto.

Vendrá como un divino
hálito de esperanza en el camino,
y marcará su rumbo al peregrino;

dejará en la conciencia
la flor azul de perdurable esencia
que disipa el dolor con la presencia.

Hará que los humanos,
en solemne perdón, unan las manos
y el hermano conozca a sus hermanos.

No cejará en su vuelo
hasta lograr unir, en un consuelo
inefable, la tierra con el cielo;

hasta que el hombre, en celestial arrobo,
hable a las aves y convenza al lobo;

hasta que deje impreso
en las llagas de Lázaro su beso;

hasta que sepa darse, en ardorosas
ofrendas, a los hombres y a las cosas,
y en su lecho de espinas sienta rosas;

hasta que la escondida
entraña, vuelta manantial de vida,
sangre de caridad como una herida . . .

¡Ay de aquel que en la senda
cierra el oído ante la voz tremenda!
¡Ay del que oiga la voz y no comprenda!

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22 de febrero de 1926: nace Miguel León-Portilla

Un 22 de febrero de 1926 nace Miguel León-Portilla, historiador mexicano, destacado antropólogo por su conocimiento sobre la cultura náhuatl; eminente profesor e investigador de importantes universidades nacionales y extranjeras, miembro de academias como la de Historia y de la Lengua. Entre sus obras destacan “La filosofía náhuatl”, “La visión de los vencidos” y “Tonantzin Guadalupe”, traducidos a varios idiomas.

Se puede escuchar a Miguel León-Portilla hablar sobre su vida y obra en el programa “Letras y voces” en conversación con Adolfo Castañón, transmitido en 2015:

https://www.imer.mx/22-de-febrero-de-1926-nace-miguel-leon…/

En agosto de 2018, a propósito del Día Internacional de los Pueblos Indígenas y con la claridad que le caracteriza, el maestro de generaciones dijo: “Exhorto a todos los que tengan un ancestro náhuatl, zapoteca, purépecha, maya o ñañu, o de cualquier pueblo, que a sus hijos les conserven la lengua. A veces, antes les daba vergüenza hablarlas porque les decían ‘indio’… que te digan indio, que te digan pueblo originario, ¡es una cosa ma-ra-vi-llo-sa!”.

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Alfonso Reyes en una nuez de Adolfo Castañón. Presentación editorial

Presentación editorial «Alfonso Reyes en una nuez. Índice consolidado de nombres propios de personas, personajes y títulos en sus Obras completas» de Adolfo Castañón.
Presentan: Juan de Dios González Ibarra, El Colegio de Morelos; Carolina Moreno Echeverry, Cátedra Alfonso Reyes en Cuernavaca; Braulio Hornedo Rocha, Universidad Virtual Alfonsina.
Modera: Ángel Cuevas, Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos.
Miércoles 20 de febrero de 2019, 17:00 horas.
Sala Manuel M. Ponce del Centro Cultural Jardín Borda
Av. Morelos 271, Centro, Cuernavaca, Morelos
Entrada libre

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Estornudos literarios. Por Alfonso Reyes

I*

JORGE LUIS BORGES me escribe desde Buenos Aires:

“Releo en la página 40 del Calendario: Un solo estornudo sublime conozco en Ia literatura: el de Zaratustra.” ¿Puedo proponerle otro? Es uno de los tormentosos presagios de la Odisea y está en el libro XVII, al final. La reina, fastidiada, hace votos por la terrible vuelta del héroe y entonces (sigo Ia versión de Andrew Lang) “Telémaco estornudó con vigor y en torno el techo resonó maravillosamente.”

El ominoso carácter de la efusión es reconocido en seguida, y Penelope exclama: “Eumeo, ¿no adviertes que mi hijo ha estornudado una bendición sobre mis palabras? Ya sé de cierto que ningún destino a medio forjar caerá sobre los pretendientes y que ninguno de ellos conseguirá eludir la muerte y los hados.”

Sería entretenido rastrear los escamoteos y las deformaciones de este estornudo a través de los púdicos traductores. ¿Lo estornudó Mme Dacier o lo falsificó? Chapman, en mi versión de 1614, no lo silencia:

. . . in echoes round
Her son’s strange neesings made a horrid sound.

(Neesing, me informa el Diccionario, es una antigua forma de sneezing.) —P. D. También, en una revista americana, este epíteto homérico: “The not to be sneezed at sum of two thousand dollars.”— El estornudo, ahí, es despectivo.

Amigo Jorge Luis: No tengo a la mano a Mme Daciem, ni tampoco la Ulixea, de Pérez, el padre del célebre secretario de Felipe II, libros ambos que se me han quedado en mi tierra. Usted puede consultar allá a don Leopoldo Lugones, experto en materia de Odisea. En Ia traducción castellana de Segalá y Estalella, la página 453 se abre con el alegre estornudo. También lo encuentro en la versión de Bérard, III, página 45.

* Monterrey, Nº 8. Río de Janeiro, III-1932.

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