Gabriel Zaid

Nació en la ciudad de Monterrey, N. L., el 24 de enero de 1934. Se recibió de ingeniero mecánico administrador en el itesm (1955) con una tesis sobre la industria del libro. En palabras del Dr. Bonifaz Nuño, “ha construido su obra de cultura escribiendo y actuando como poeta, ensayista, crítico, traductor, editor, investigador y difusor en variedad de disciplinas, preocupado siempre por problemas humanos”.

  Ganó el Premio Xavier Villaurrutia (1972), el Premio Magda Donato (1986), y la Medalla Estado de Nuevo León en el área de Literatura (1990). Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1986.

  Ha publicado poemas y artículos en revista y suplementos como La Cultura en México, El Gallo Ilustrado, Plural, Vuelta, Revista de Bellas Artes, Cuadernos del Viento, Universidad de México, Diálogos y Letras Libres, además de escribir una columna mensual en Contenido y una docena de periódicos. Es autor o compilador de Fábula de Narciso y Ariadna (1958), Seguimiento (1964), Campo nudista (1969), Práctica mortal (1973), Cuestionario (recopilación de su obra poética, 1976), La poesía, fundamento de la ciudad (1963), La máquina de cantar (1967), Ómnibus de poesía mexicana (1970), Los demasiados libros (1972), Cómo leer en bicicleta (1975), El progreso improductivo (1979), La feria del progreso (1982), Un amor imposible de López Velarde (1986), Adivinos y libreros (1986), De los libros al poder (1988), Tres poetas católicos (1997), Reloj de sol (1998) y Antología general (2004). Es editor de El otoño recorre las islas, de José Carlos Becerra; Cosillas para el nacimiento, de Carlos Pellicer; Antología poética, de Manuel Ponce, e Imprenta y vida pública, de Daniel Cosío Villegas.

  Ha colaborado con poemas y ensayos en diversas compilaciones: Crítica del poder (1997), Poesía mexicana. Siglo xx (1998), Elogio de la calle (2001), Impuesto a la creación (2002), etc. El Colegio Nacional ha publicado los primeros cuatro volúmenes de sus obras.

  Su obra poética es una de las más populares pese a su complejidad y a los requisitos que exige de los lectores: concentración, humor, inteligencia; su rigor la ha ido reduciendo, aunque ha ganado en intensidad; ha incursionado además en la crítica literaria, en la crítica de la cultura, en la crítica de la economía y del poder, y es uno de los más tenaces impulsores de la lectura en México.

  Es miembro de El Colegio Nacional desde el 26 de septiembre de 1984. Si discurso de ingreso, “Imprenta y vida pública. Homenaje a Daniel Cosío Villegas”, fue contestado por el Dr. Ramón Xirau.

Fuente: El Colegio Nacional

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s